No sé porque no puedo ser mi amante, fundirme en un abrazo y dejarme llevar por mis caricias. A veces, en la soledad de mi alcoba quisiera terminar esas interminables charlas conmigo en un trémulo placer vagina, pero mi cuerpo se niega, mi razón no me abandona y me quedo en el amague de un sexo unipersonal.
Mil y un intentos, mil y una noches solitarias deseando poder adentrarme en la intimidad de mi vagina, recorrerla con los ojos cerrados, imaginar su forma, sus labios, sentir la exitación que poco a poco se apodera de ella y que lleva a mi corazón a galopar con más fuerza.
Tal vez es miedo a cerrarme más en esta soledad y al final de mis días quedarme sólo conmigo y ya nunca más necesitar el calor de otro ser...
6 comentarios:
Emm..
cuantas quisiera mos eso.
Bs.
y cuantos quisiéramos estar en ese momento
vanys: ves cuando uno escribe en voz alta se da cuenta que lo que nos pasa es compartido.
alrevez: si ya fuera compartido dejaría de ser unipersonal.
Todo lo que quieras, pero la paja esta barbara! Vaya solucion.
Aunque creo que vos ibas a otra cosa.
Me gusta como escribis, en serio.
Beso.
juan ignacio: imagino que es bárbara pero a mí se me torna complicada. Gracias por tu comentario
juan ignacio: imagino que es bárbara pero a mí se me torna complicada. Gracias por tu comentario
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